Los huracanes

Los huracanes

 

Los huracanes son la mayor y más destructiva fuerza natural que existe en la naturaleza, un enorme sistema meteorológico con forma espiral capaz de producir fuertes vientos y la mayores precipitaciones  que se registran en la tierra. Al contrario de lo que cabría pensar, en su centro (el ojo del huracán) no hay prácticamente ni viento ni nubes y la temperatura es elevada.

Aunque sean capaces de producir grandes catástrofes aún no se sabe todo sobre las circunstancias de su nacimiento aunque básicamente se parezcan a las perturbaciones o borrascas que tenemos en Europa. lo que si está claro es que estos sistemas necesitan humedad y calor, por ello fundamentalmente nacen en los mares cuya temperatura es superior a 27º C como son los trópicos cerca del Ecuador, (nunca encima de él por la falta de la fuerza de Coriolis) en el entorno de la zona de convergencia tropical, de ahí que en el Atlántico sur no se den, ya que la zona de convergencia tropical siempre se encuentra situada en el hemisferio norte.

Huracán Mitch
Huracán Mitch, 1998.

Otra particularidad es que reciben diversos nombres según el lugar en el que se formen: huracanes en el Atlántico Norte, Baguios en Filipinas, Willy- Willy en Australia, Ciclones en el Golfo de bengala o Tifones en el Mar de China.

En el hemisferio norte se forman en verano y otoño puesto que es cuando el agua está más caliente, por esta misma razón en el hemisferio sur se forman en el verano y otoño austral, cuando en el hemisferio norte es invierno y primavera. El periodo en el que existe la posibilidad de que se formen es lo que se conoce como “temporada oficial”,  aunque esta depende de cada región, en el Atlántico comienza el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre.

Aunque difieren mucho unas perturbaciones unas de otras suelen tener muchas características comunes: Más de 500 km. de diámetro, vientos soplando a más de 200 km/h , presiones en su centro inferiores a 960 mb., un ojo que varia entre los 10 y 45 km. de diámetro y fuertes precipitaciones. aunque la cantidad de precipitación que puede registrarse en un huracán no es fácil de medir debido a los fuertes vientos no es nada extraño que se recojan mas de 200 mm, el mayor registro de precipitación del que se tiene conocimiento se produjo en filipinas en 1911, en cuatro días se registraron 2200 mm.

como es sabido cada huracán lleva aparejado un nombre, esto se comenzó  a hacer en Australia a principios del siglo XX, con posterioridad se extendió al resto de las regiones del mundo en las que ase producían estos fenómenos. en el Atlántico se comenzó poniéndoles nombres de mujeres pero en los últimos años se intercalan con nombres de hombres. Los nombres que se les dan aparecen por orden alfabético, el primero empezará por la “a”  el segundo por la “b”…

Estos son los nombres para los posibles huracanes que se puedan formar en la temporada de 2019.

Nombres huracanes temporada 2019
Nombres para los huracanes de la temporada 2019 en el Atlántico.

No están muy claras las causas del nacimiento y formación de un huracán pero  de una forma resumida y sencilla  es así: en los trópicos las variaciones del viento y y la presión son muy pequeñas, nada comparable con lo que sucede en latitudes medias, pero a veces aparecen pequeñas perturbaciones llamadas “Perturbaciones de Este” (en el hemisferio norte) que viajan hacia el oeste con los vientos Alisios, si se produce una divergencia en las capas superiores de la atmósfera y coincide con una de estas perturbaciones se produce un efecto de succión elevándose el aire y haciendo que la convergencia en las capas bajas sea más fuerte. Esto no es suficiente, pero si la humedad y el calor de las capas bajas es elevado, el vapor de agua se condensa y libera su calor latente. el aire se eleva, se vuelve más caliente y se eleva aún más deprisa, esto a su vez eleva más aire caliente cargado de humedad de las capas bajas y se libera más calor, de esta manera se establece una reacción en cadena y puede llegar a dar lugar a fuertes corrientes de aire ascendentes y suaves corrientes descendentes por el centro (por el ojo), formándose un huracán.

Algo que llama la atención es la rapidez con la que se pasa de la calma del ojo a la virulencia de los vientos del mismo, todo aquello que haya resistido los envites del huracán volverá a estar en peligro tras el paso de este. Las fuertes corrientes de aire ascendente cargadas de humedad forman potentes columnas de nubes que alcanzan la Troposfera que la fuerza de Coriolis se encarga de darles su giro característico, similar al de una borrasca. Antes decíamos que la temperatura en el ojo del huracán era más elevada que en el entorno, debido a esto la densidad del aire es menor por lo que ejerce menos presión y por lo tanto mantiene el centro de bajas presiones y la afluencia de aire a la base del ciclón.

Detalle de un ojo de huracán bien formado.

Para que el huracán prospere deben mantenerse los altos niveles de humedad en las capas bajas de la atmósfera y las altas temperaturas en las aguas del mar, si toca tierra le faltarán las fuentes de alimentación y la fuerza del huracán decrecerá.

Aunque es muy difícil predecir la dirección que tomará un huracán su desplazamiento general es muy bien conocido. Al comienzo cerca del ecuador primero se desplazan hacia el oeste, a continuación giran hacia el noroeste, después al entrar en la zona de influencia de los vientos del oeste de las regiones templadas se dirigen  al norte primero y por último en su etapa final se dirigen hacia el noreste y el este ya convertidos en borrasca extratropical. Este proceso ocurre en el hemisferio norte, en el austral ocurre lo contrario. Esto a grandes rasgos porque predecir con exactitud su ruta es más difícil, un simple cambio en la temperatura en el agua de la superficie del mar  puede cambiar su dirección, de ahí que sea muy importante seguir continuamente un huracán para poder predecir cualquier cambio en su dirección.

Vientos provocados por un huracán.
Vientos provocados por un huracán.

En los últimos años se está estudiando la manera de debilitar un huracán para que al tocar tierra los daños sean menores. La fuerza de estos fenómenos meteorológicos es proporcional al  tamaño de ojo, a mayor tamaño menor fuerza del viento en la tormenta. Si la pared de nubes que rodea el ojo se “sembrara”, se produciría más lluvia que a su vez liberaría más energía calórica y por lo tanto se incrementaría su poder destructivo. pero si se pudiera crear una pared fuera del ojo original, este ojo se extendería y se crearía una nueva zona de vientos ascendentes y por lo tanto disminuiría la fuerza del viento. Este es uno de los muchos proyectos que se han llevado a cabo en los últimos años, pero de momento tanto este al igual otros experimentos no han dado los frutos deseables, por ello de  estas gigantescas tormentas seguirán causando grandes daños y perdidas en extensas regiones de nuestro planeta.

Clasificación de los huracanes.

 

Seguimiento de huracanes actuales                      Huracanes del Atlántico  2019